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Cádiz
Unos la conocen como la playita, otros como los corrales y una parte sigue llamándola aún como la playa de las mujeres. De una forma o de otra, no es más que la playa de Santa María del Mar, un lugar de encuentro para todo tipo de personas, para los deportistas, para los jóvenes, para los erasmus, para las familias, para los bohemios, para mayores o para pequeños. Un lugar en el que raro es el día en el que no hay alguien sobre su arena.
 


La playa de Santa María del Mar no sólo es un rincón donde podamos a ir a tomar el sol en verano. Es una playa para casi todo el año. Una playa donde podremos encontrarnos bañistas, amantes de tomar el sol durante todo el día, surferos, familias enteras, pandillas de jóvenes o personas mayores. Un lugar de encuentro para charlar, para disfrutar de un día de playa e incluso para estar a cubierto y bien resguardado los días en los que sopla el molesto Levante.

La playita alarga cada año su temporada estival a casi los 365 días del año. Cuando el sol deja de calentar, los surferos comienzan a ser mayoría. Y si no hay olas, también es un buen lugar para pasar buena parte de la mañana charlando. Por las tardes, las puestas de sol toman el relevo haciéndonos casi creer que estamos en La Caleta, el lugar más emblemático de Cádiz para este momento.



Si acaso los días de mayores temporales y mareas altas es cuando únicamente podremos ver esta playa casi desierta, porque verla vacía es casi imposible.

Y es que Santa María del Mar es algo más que una playa. Buena prueba de ello es que, quizás, es uno de los rincones que más añoran los gaditanos cuando marchan de Cádiz por motivos personas o profesionales.