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Villaluenga
Villaluenga del Rosario es la localidad con menos habitantes de la provincia de Cádiz, apenas 474. Aún así, ha conseguido convertirse en un punto de referencia turística en la Sierra de Cádiz, logrando multiplicar su población de forma espectacular en varios acontecimientos organizadas por su Ayuntamiento, como los conciertos de verano, entre ellos uno de Alejandro Sanz celebrado hace algunos veranos en el que se dieron cita unas 8.000 personas, o más cercano en el tiempo la tadicional feria del queso, que cada año reúne a miles de personas. Precisamente el queso payoyo es una de sus principales fuentes de ingreso.

Hay evidencias de que la zona de la Manga de Villaluenga ha estado habitada desde el Paleolítico Superior. La denominación de “Villaluenga” le viene dada por la forma estrecha y larga que presenta el casco de la población.
Desde muy antiguo es manifiesta la devoción de los habitantes de Villaluenga por la Virgen del Rosario hasta el punto de que, además de tenerla por Patrona desde el siglo XVIII, añadieron esta advocación de la Virgen al antiguo nombre que era, simplemente, Villaluenga.
Estuvo ocupada por los árabes del 716 hasta 1485, año en que Rodrigo Ponce de León se lo tomó a los árabes.
Villaluenga, ya recuperada durante el siglo XVIII, vivió en paz largos años, aumentando su riqueza hasta el punto de subvencionar las obras del puente sobre el Tajo de Ronda, que une la ciudad antigua con la moderna, conservándose aún en el Ayuntamiento el arca de madera de donde salieron las onzas de oro para tal préstamo.
La Junta de Propios y Arbitrios de Ronda tenía grandes dificultades para reunir los 800.000 reales con que debía contribuir la ciudad para las obras del Puente Nuevo. Las obras iban a ritmo acelerado, por lo que necesitaban con urgencia el caudal, pero a todas las puertas a las que llamaba el Vizconde de las Torres Luzón, como encargado de tal hacer, pidiendo ayuda económica, le fueron cerradas.
 

Ante tal situación, el Sr. Justiz consigue la autorización para la ciudad de Ronda a tomar "caudales a premio" hasta una cantidad de 20.000 ducados, dándole el fiscal del Consejo y Cámara de Castilla una orden, fechada el 6 de julio de 1791, para que Villaluenga pusiera a disposición de la Junta de Propios y Arbitrios de Ronda 10.000 ducados de los 248.788 reales y 26 maravedíes que tenía existentes en caja.
Desde la fecha de entrega del préstamo hasta su cancelación transcurrió más de medio siglo. Para poder cancelar el mismo, el Ayuntamiento de Ronda cedió una finca a Villaluenga en el término municipal de Cortes de la Frontera (Málaga), que aún conserva, la cual se denominó "Suerte de Villaluenga", hoy conocida como "La Cancha".
En el siglo XIX, con la ocupación peninsular de las tropas napoleónicas, Villaluenga sufre una decadencia económica. Será también en esta época cuando se desarrollará la vida de bandoleros y contrabandistas que, como José María "El Tempranillo" y "Pasos Largos", al abrigo de sus cuevas, practicarán su actividad.
Ya en el siglo XX, al igual que en otras tantas villas, a partir de la década de los sesenta la depresión económica fomenta la emigración.