En unos meses se cumplirán 264 años. Más de un cuarto de milenio desde que la costa de Cádiz se viese agitada por un terrible golpe de mar, ahora tsunami. Bastaron apenas unos instantes (se calcula que el episodio duró entre tres y seis minutos) para sembrar el terror en todas y cada una de las poblaciones de su litoral, que vieron y sufrieron en primera línea los devastadores efectos de una ‘gran ola’ que, de repente, se tragó sus calles y plazas.

Construído en 1860, el Faro de Trafalgar, con sus 34 metros de altura (51 sobre el nivel del mar), es uno de los edificios singulares del litoral gaditano y andaluz. Guía durante décadas para navegantes, esta torre blanca de forma cónica se alza sobre el Tómbolo de Trafalgar, patrimonio geológico andaluz y testigo privilegiado de algunas de las páginas más importantes y trágicas de la historia de España.