Cinco

 

1.- CUEVA DE LAS ORCAS

 

 

Localizada en la sierra del Cabo de la Plata (Zahara de los Atunes) y asomada a un mar Atlántico a punto de fundirse con el cálido Mediterráneo, su forma, pinturas rupestres y vistas nos descubren el origen de esta mágica historia.

En sus paredes, a modo de legado, sus pinturas rupestres nos narran cómo aquellos pescadores del neolítico iban señalando el paso de las estaciones hasta alcanzar el esperado equinoccio de primavera. Era en ese momento y en ese lugar cuando las grandes y temidas orcas (marcadas con el símbolo de los dioses del mar, el tridente) obligaban a los agotados bancos de atún a, presas del pánico, buscar una peligrosa, casi suicida, huida por aguas menos profundas; momento que era aprovechado por el hombre para darles caza. Un festín del que, obviamente, las orcas también eran protagonistas.