Cinco

3.- POBLADO DE SANCTI PETRI 

 

 

Junto a las aguas, aún activas, de La Janda, pocos espacios evocan tantos sentimientos e historias para quienes, ya sea desde el mar o en tierra firme, sienten muy dentro lo que ha significado y significa esa ancestral arte de pesca llamada almadraba. Esta pequeña lengua de tierra, localizada en uno de los principales enclaves míticos e históricos del litoral gaditano y de nombre Sancti Petri, fue escenario de una de las páginas más gloriosas de esta arte, aquella que tuvo como protagonista destacado al Consistorio Nacional Almadrabero.

 

 

A lo largo de casi medio siglo, manos gaditanas, onubenses y de otros puntos de la Península Ibérica arrancaron a la mar toneladas de atunes. Una agitada y floreciente actividad que tuvo su fiel reflejo en tierra, en el poblado, con una frenética actividad conservera que benefició a cientos de familias durante largas épocas. Fue en 1973 cuando, además de la carne de sus atunes, los números de la contabilidad del Consorcio se tornaron rojos, provocando el cese de la actividad y el abandono paulatino del poblado, de sus casas, instalaciones, escuela, chanca, etc. Desde entonces, el bullicio dio paso al silencio, el progreso al abandono y la actividad a la ruina. Todo ello entre el lamento generalizado de los chiclaneros, emocionalmente muy vinculados a la península.