Cinco

 

7.- VEJER DE LA FRONTERA

 

Con un gran legado árabe, es la primera de las atalayas que no descubre ese paisaje que nace de aguas almadraberas.  Fenicios, cartagineses y romanos han dejado huella en su mágico casco histórico, ese que, a 200 metros sobre el nivel del mar, viene a ‘morir’ en su castillo. El llamado ‘Mirador del Santo’ nos descubre la espectacular franja del litoral de La Janda, mientras que desde el otro extremo del pueblo intuimos la que un día fue la mayor laguna de Europa, paraíso de miles de aves.