Un pastor con ovejas a su paso por Villaluenga del Rosario

Provincial

La excelencia de los quesos artesanales de la provincia de Cádiz, de la Sierra de Cádiz en concreto, no es producto de la casualidad. Detrás de cada bocado aromático existe una dura y ardua labor de pastoreo; de intensas y duras jornadas en busca de esos pastos que, junto al buen hacer del maestro quesero, imprimen personalidad a la leche y, con ello, a los distintos productos (oveja, cabra o mezcla).

Pastoreo que no ha experimentado grandes cambios a lo largo de los siglos y que, aún hoy, se desarrolla de sol a sol más allá de los territorios y localidades de origen. Movimientos de ganado que se conocen como trashumancia y que hunden sus raíces en el Neolítico.

Con ser todo un placer adentrarse en las verdes praderas de localidades como Villaluenga del Rosario, Benamahoma, Benaocaz, etc. o en los paisajes calizos de Ubrique, Grazalema… en busca de Ovejas Merinas Grazalemeñas y Cabras Payoyas; lo es aún más encontrarse en mitad de estas poblaciones con rebaños que, como hace siglos, aceleran el paso en busca de pastos supremos.

Experiencia que, aún hoy día, podemos disfrutar en la provincia de Cádiz, en esas cañadas trashumantes o vías pecuarias que son el resultado de unos movimientos de ganado que resultan verdaderamente bellos de contemplar.